Tejiendo sueños y creando piezas que cuentan historias. Desde mi rincón creativo en Santiago de Chile busco la armonía en cada punto, seleccionando fibras naturales que cuidan la piel y el planeta. Únete a mi viaje y descubre la magia de la artesanía consciente.
Mi historia
El arte de la paciencia y perseverancia
Mi historia con el tejido comenzó mucho antes de tomar mi primer crochet. Crecí rodeada de hilos, observando con fascinación la geometría de los manteles de mi abuela y el ritmo paciente de mi madre y tías por el tejido. Aunque mi primer acercamiento formal fue un bolso de yute tejido en un taller del colegio, la verdadera chispa se encendió años después, cuando ese mismo bolso apareció entre mis objetos guardados. Fue un encuentro con mi destino.
Desde ese momento, el tejido se volvió mi lenguaje. Me convertí en una experta autodidacta, un camino que ha requerido paciencia y disciplina. Ser autodidacta significa no desistir cuando un diagrama parece imposible, significa insistir, desarmar y volver a empezar hasta que la forma nace de las manos. Tras años de práctica y búsqueda constante, comprendí que esto no era sólo un hobby, sino una pasión que debía llevar a otro nivel.
experimente con lanas, algodones y poliéster, pero mi visión exigía algo más: una textura que no se rindiera al paso del tiempo. Así encontré la seda vegetal. Al descubrir su brillo y caída única-inspirada por el mundo que abrió ante mi la diseñadora Vanessa Montoro – supe que había encontrado mi objetivo. Paz contreras es el resultado de creer en mi visión, de trasformar un sueño en realidad a través de la constancia y de ofrecer piezas donde la tradición familiar se eleva hacia la elegancia técnica.

